lunes, 30 de mayo de 2011

La Ingratitud

En la vida tenemos dos caminos: el Destruir... el camino "fácil", y el Construir... el camino "difícil". Y támbien tenemos el Poder de... La decisión, El libre Albedrío.

Si volteamos a ver nuestro entorno, en nuestro derredor hay mucho que se esta construyendo... se construyen casas, edificios, escuelas, locales comerciales, y demás... lo que desde diferentes puntos de vista es bastante difícil porque implica grandes sumas de dinero para su edificación.

Probablemente de ahí este la percepción de la mayoría que el construir es "difícil".

Observemos a la gente que habita en lugares de escasos recursos, y veremos que en la mayoría de los jóvenes que ahí habitan su percepción de las cosas es la de destruir, forman grupitos, "pandillas", y se van por camino "fácil"... destruir.

Probablemente de ahí este la percepción del grafitti, al destruir lo que no se puede construir con el fabuloso pretexto de que "me estoy expresando", "soy un artista que esta manifestandose"... lo que resuena tremendamente ridículo siendo que los artistas reales son creadores no destructores, buscan la belleza no la degradación de lo existente.

Probablemente no este en lo correcto en mis conjeturas, o quizá si, es cuestión de enfoques, habrá quien dirá que sueno a soberbio, o a "fresa", o a "snob", y también habrá quien dirá que es un punto de vista crudo pero realista.

En ambos casos, se tiene razón, por ello tenemos el libre albedrío, para decidir que camino tomar.

Más que esto no sea la excusa perfecta para tomar el camino de la destrucción... porque no es necesario ser un erudito para comprender que el destruir es lo más ruin y bajo del Ser Humano, lo más sordido y deprimente de su diario actuar.

Cuando cualquiera de nosotros viaja a otra ciudad o, a otra parte de nuestra propia ciudad donde vivimos que no conocíamos, nos encontramos con paisajes a los que les decimos que son hermosos, que tienen bellas construcciones, o bellos jardínes o parques, o bien cuidadas calles y avenidas, que son lugares muy limpios, donde todo alrededor es agradable.

Entonces, si lo han logrado en ciertas partes.... ¿por qué no hacerlo en nuestro barrio o colonia o fraccionamiento?... no caigamos en la necedad de la destrucción cuando podemos Elegir el Construir.

Esta actitud de destrucción está muy ligada a nuestra tendencia a la Ingratitud, somos capaces de manera rápida de ser ingratos.... ahhhh! pero como nos cuesta trabajo decir: Gracias!

Gracias a nuestro vecino por pintar con colores agradables su vivienda, gracias a nuestros vecinos por mantener limpia nuestra calle, gracias a la vida que podemos disfrutar en este día, gracias por el poder elegir libremente, gracias, gracias, gracias.

Que el mundo mejore no es cuestión de dinero, ni de política, ni de raza, ni de ideas religiosas, ni de toda esa clase de paradigmas que usamos de pretexto.... el mejorar sólo es cuestión de Decidirlo.

Podemos elegir el ser ingratos... y que todos nos rehuyan... pues nadie esta a gusto junto a gente ingrata... y podemos elegir ser constructores de un mejor entorno, podemos elegir ser Agradecidos, y desarrollar un elevado estado personal y de conciencia que nos permita a todos como raza humana elevarnos por encima de la negatividad, la penuria, la miseria, la ingratitud, la negación, la podredumbre.

Es Fácil si cada uno lo Decide Hoy, estamos en una época en la que el conocimiento está más generalizado y ya no es privilegio de unos cuantos, es beneficio de Todos.

Ya no hay excusas, no hay "razones válidas" para seguir sumidos en un mundo y modo de vida Ingrato, Miserable, Destructor, Vano.

Recuerda: si no tienes un plan propio... alguien te hará parte de su plan. (sólo aseguráte que su plan sea beneficioso para todos).

Decide desde hoy agradecer a todo y a todos, decide hoy empezar a construir... y en muy poco tiempo los resultados te sorprenderán.

viernes, 27 de mayo de 2011

Imposible?

Reflexiona acerca de lo que has logrado en tu vida, de tus progresos, acerca de donde empezaste y donde estas ahora.

Recuerda esos momentos en los que parecía que el mundo se iba a acabar, que no había ninguna salida, que no encontrabas una solución. Luchaste y hoy no son más que anécdotas que escasamente recuerdas.

Reconoce lo que has creado en tu vida, de lo que sientes orgullo y que hace poco te parecía inalcanzable.

Algunas veces nos decimos "yo no he logrado nada especial". Esto equivale a no reconocer tus esfuerzos y por lo tanto, es tratarte injustamente.

Recuerda el examen que todos tildaban de imposible para tí, del que decían que no aprobarías, decidiste sacarlo adelante y después te llenaste de satisfacción por haberlo logrado.

Recuerda ese proyecto del que decían que era demasiado para tí, que te quedaba grande, que nadie lo había hecho antes, que era para gente especial, de otro nivel. Tu perseveraste, te preparaste, golpeaste en todas las puertas que se te ocurrieron, no permitiste que los obstáculos te desanimaran y, cuando te diste cuenta, habías superado tus propias metas.

¿Qué cualidades te comprometiste expresar en esos momentos? Persistencia, templanza, creatividad, flexibilidad, capacidad de sobreponerse rápidamente, humildad para reconocer tus equivocaciones, disposición de aprender de tus errores y a hacer lo necesario para lograr tus sueños.

Tal vez pensarás que ninguna de estas cualidades es tuya, pero te aseguro que tu las posees, y tú sabes mejor que nadie que cuando realmente has querido lograr algo las has sabido manifestar, las has utilizado y has logrado tu objetivo.

Por eso apuesto lo que sea que cuando tu quieras algo lo vas a lograr. Puede que te demores, puede que te cueste, que te equivoques mil veces, pero tú ya varias veces has demostrado que, cuando realmente lo quieres, tienes la fuerza, la habilidad y la paciencia para alcanzarlo.

Lo que no has alcanzado se debe a que aun continuas luchando por ello en el camino correcto, a que decidiste rendirte, o a que por cualquier razón, no estas en disposición de invertir la energía necesaria para hacerlo realidad.

Amigos nunca duden de su fuerza y de su capacidad de lograr lo que quieren. Si no tienes algo no culpes a los demás o a las circunstancias, porque te llenarás de amargura y resentimientos.

Recuerda que tienes tanta libertad para usar tu gran fuerza y tu poder que hasta puedes decidir No Usarlos...

viernes, 18 de febrero de 2011

Para Pensar

En la pequeña escuela rural habìa una vieja estufa de carbòn. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano y todos los días encender el fuego para calentar el aula antes de que llegaran su maestra y los compañeritos.

Una mañana llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente, más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi-inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría y que era lo mejor que podía pasar en realidad, pues el fuego había destruido practicamente la parte inferior de su cuerpo.

Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y el médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda su vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.

Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.

Caminaría.

Pero, desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.

Finalmente, le dieron de alta.

Todos los días su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.

No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado a una silla de ruedas. Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.

Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla, se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.

Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.

Empezó a hacer lo mismo todos los días, hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, a su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y... finalmente caminar solo y mucho después correr.

Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante en la universidad, formó parte del equipo de carreras sobre pista.

Y aún después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que "nunca" caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que...

¡Corrió el kilómetro más veloz del mundo!

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Si piensas que estas vencido... entonces lo estas.