jueves, 6 de mayo de 2010

Prudencia

Fui criado con principios morales comunes.

Cuando niño, los ladrones tenían la apariencia de ladrones, y nuestra única preocupación en relación a la seguridad era que los acomodadores de los cines nos expulsaran debido a los golpes que dábamos en el suelo con los pies cuando ponían música que no correspondía, al inicio de los filmes, en las matinés del domingo.

Madres, padres, abuelos, tíos, vecinos, profesores, todos eran personas dignas de respeto y consideración.

Cuanto más próximos o más viejos, más afecto.

Inimaginable responder maleducadamente a policias, maestros,
ancianos, o a las autoridades.

Confiábamos en los adultos porque todos eran padres y madres de todos los muchachos y muchachas de la cuadra, del barrio, de la ciudad.

Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los sapos, de filmes de terror.

Hoy siento una tristeza infinita por todo lo que perdimos.

Por todo lo que mis nietos un día temerán.

Por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos.

Matar a los padres o a los abuelos, violar niños, secuestrar, robar, engañar, poner la trampa. Todo, no importa cuán grave sea, termina en la banalidad de noticias policiales olvidadas después del primer intervalo comercial.

Policías que persiguen malhechores están aplicando “abuso de autoridad”.

Agentes de tránsito multando infractores, no son más que explotadores, funcionarios de la industria de las multas.

Regalías en presidios son materia votada en reuniones.

Derechos humanos para criminales, y sólo deberes ilimitados para ciudadanos honestos, son leyes nacionales.

No tomar ventaja es ser pendejo.

Pagar puntualmente las deudas es cosa de idiotas, pero no lo es la amnistía para los estafadores.

Ladrones de traje y corbata, asesinos con cara de ángel, pedófilos de cabellos blancos.

¿Qué pasó con nosotros?

Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras ventanas y puertas.

Profesores que no concurren a dictar sus clases.

¡Niños muriendo de hambre!

¿Qué valores son ésos?

Autos que se valoran más que abrazos, e hijos que los quieren como regalo por haber salvado el año.

Celulares en las mochilas de los recién salidos de los pañales.

TVs, DVDs, videojuegos...

¿Qué vas a pedir a cambio de un abrazo, hijo mío?

Más vale un Armani que un diploma.

Más vale una pantalla gigante que una conversación.

Más vale un maquillaje que un helado.

Más valen dos centavos que la alegría de un gusto logrado.

¿Qué hogares son ésos?

Padres, ausentes. Jóvenes, ausentes. Hijos en busca de sus padres, Droga presente.

¿Qué es aquello?

¿Cuándo fue que todo desapareció o se hizo ridículo?

¿Cuándo fue que olvidé el nombre de mi vecino?

¿Cuándo fue que miré, sin sentir vergüenza, a los ojos de quién me pide ropa, comida o calzado?

¿Cuándo fue que empecé a tener miedo cuando un niño se me acerca a pedir una ayuda?

¿Cuando fue que me cerré?

Quiero de vuelta mi dignidad y mi paz.

Quiero de vuelta la ley y el orden.

¡Quiero libertad, fraternidad, seguridad!

¡Quiero sacar las rejas de mi ventana, para poder tocar las flores!

Quiero sentarme en el porche o en el patio de mi casa,
y tener la puerta abierta en las noches de verano.

Quiero la honestidad como motivo de orgullo.

Quiero la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos.

Quiero la vergüenza y la solidaridad.

Quiero esperanza y alegría.

Quiero para todos, techo, comida en la mesa y salud a millón.

¡VIVA el “SER”!

Y viva el retorno de la verdadera vida, simple como una gota de lluvia, limpia como un cielo de abril, leve como la brisa de la mañana!

Y definitivamente común, como yo.

¡Abajo el “TENER” Material!

¿A tener el amor, la solidaridad y la fraternidad como bases?

¿La indignación ante la falta de ética, de moral o de respeto?

¿A disentir de lo absurdo? ¡¡¡SI!!!

Adoro mi mundo simple y común, pero maravilloso.

¿Podremos volver a ser aquella buena GENTE?

Quiero construir un mundo mejor, más justo, más humano, donde las personas respeten a las personas.

¿Utopía?

¡No!

Simplemente es posible si usted y yo hiciéramos nuestra parte
y “contamináramos” a más personas,
y esas personas “contaminaran” a más personas.

Unidos se consigue tanto!!!!!

1 comentario:

Luis-Kiko dijo...

Esta carta-poema esta llena de verdades y sentimientos. Enhorabuena. Me permito reproducirla en mi blog y enviarla a todos mis conocidos con la esperanza de "contaminarlos.

Gracias.
Un abrazo.-